viernes, 25 de enero de 2008

El Odio

Todos nosotros, cuando estamos enojados, acostumbramos decir que odiamos algunas cosas o personas, pero en sí, ¿cuándo estamos odiando?, ¿cómo identificamos el odio? y ¿cuándo fue la primera vez que lo sentimos?.

A veces, pareciera que el odio se trata de estar enojado con alguien y desear que pague el daño que nos ha hecho, utilizando una actitud vengativa, que quién sabe si al final se cumpla, eso depende de cada quien. Pero entonces, ¿que tan delgada es la línea entre el odio y la venganza?, tal vez sea que el odio es el primer paso y el sentir de la misma.

Así como la venganza, hay otros conceptos que están unidos al odio, como es el resentimiento, que llegaría a ser un sinónimo; también esta la envidia, donde sería más o menos la misma situación que la venganza pero al revés, es decir, la envidia, invita al odio (es el primer paso y el sentir del mismo) en algunas situaciones; y en otras, tenemos el típico refrán de que “entre el odio y el amor solo hay un paso”. Una vez, una persona me dijo que para odiar a alguien tienes que amarlo, porque el amor como sentimiento es infinito, siendo una palabra muy fuerte, al igual que el odio (es querer odiar a alguien y no poder odiarlo, porque al mismo tiempo lo amas); o también, odiar a una persona que ha dañado algo que nos importa demasiado, como una relación, ya sea de amistad, familiar, noviazgo, etc.; es decir, odiar al tercero en un contexto, ya sea una persona o a la misma situación que no deja ser a las cosas que nos gustarían que fueran, tal vez para mi, ese es el odio más triste, ya que no puedes hacer nada al respecto, más que odiar lo que pasa y lo que pasó, sin odiar la razón por la cuál estas odiando lo demás, porque sabes que no se lo merece, o tal vez, no quieres ver que en verdad lo merece.

La única solución a todo esto, sería no odiar, y para no odiar, no hay que sentir, y para no sentir, no hay que vivir, y para no vivir de esa forma, hay que morir en vida (un muerto viviente). Aunque todos sabemos que no es sano odiar, y menos hacerlo por el resto de tu vida, porque al único a quien estas afectando es a ti mismo. Así que por un tiempo, (dependiendo del daño), sentirás o querrás hacer todo lo que dije anteriormente, pero llegará un momento en el que deberás cambiar la página y seguir, por tu bien y por los que te rodean.

La primera vez que sentimos odio, lo identificamos por la descripción que nos dan los demás de ello, y sería bueno saber a que edad se empieza a odiar para prepararnos, pero lamentablemente, hay niños que desde chiquitos empiezan a odiar, y no porque ellos quieran, sino porque, su situación, pareciera que los obliga.

En conclusión, el odio es un sentimiento fuerte, profundo, triste y es de los primeros pasos a la venganza, y a veces, de los últimos en la envidia. También nos llega a hacer sentir impotentes ante la solución de la razón por la cual odiamos, llevándonos a enojarnos con nosotros mismos por odiar, porque sabemos que no deberíamos, más que nada, por nuestro propio bien.

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